
En el salón escuchamos muchas historias, de todo tipo, pero quiero compartir una en particular, no revelaré el nombre de la clienta, pero sí publicare su edad...
Cuarenta y tres años, casada hace mas de veinte, tuvo un matrimonio parejo, sin mayores fisuras, hasta que nació su tercera hija, y fue ahí donde comenzó todo, una depresión endógena se transformó en una de post parto.
Actualmente esta mujer esta muy desolada, su presencia en en el salón nos cautivó por completo; un fuerte olor a alcohol, un rostro rasgado de amargura, heridas en sus piernas de tantas caídas, sus ojitos desorientados, su nariz tal cual al color del vino tinto, lagañas en sus lagrimales, sus pechos muy caídos, su cuerpo entero desmantelado. Personalmente sentí ganas de abrazarla, de limpiarla, servirle un cafecito cargado y por supuesto escucharla...
Cerca mío está un angelito, (en realidad hay muchos) y fue este quién la atendió, realizó un trabajo arduo, fue también su oyente, su terapeuta y su amiga del alma, yo solo observaba de lejos con mis ojitos empapados de tristeza, me sentí impotente, pero se bien que este angelito estaba haciendo una gran obra en la cual yo no estaba en el elenco.
Su hablar era confuso, las copas que tomó embriagaron su lengua; a ratos mis ojos se nublablan con el abundante humo de los casi 20 cigarros que consumió, ella decía que por favor se la lleve la muerte, que ya no tenia fuerza para seguir adelante, que la verguenza que sentía al mirar a su familia la destruía por dentro, que se sabia fea, maltratada, amargada...Entonces la estilista tomaba fuerte su mano y le sonreía con esperanza, ponía y ponía papeles con decolorante para iluminar aun mas su cabello, con el fin de transmitirle luz a su dormida aura.
Entre llantos, mil puchos, aguitas de yerbas, secadores y cepillos, al fin conocí sus dientes, y vi estimulado sus surcos nazogenianos, su sonrisa era simple, pero su voz grave y exitada me conmovieron profundamente. Ya peinada y aún sin maquillaje, levantó su cabeza y se miro de reojo frente a un gran espejo, quedo tan desconcertada que mejor fijo muy bien su vista a si misma, y un fuerte grito de alegría retumbó por toda cuidad, y el suelo del salón de inundó de lágrimas.... Por unos minutos olvidó su historia, sus fracasos y sus penas, solo gritaba de felicidad, estaba hiperventilada, saltaba, nos abrazaba, nos agradecía nos besaba...y ahí me sonríe con ella, la mire con ternura, queriendo decirle :"sonría siempre que es preciosa....."

2 comentarios:
tengo mil cosas que decirte, mil cosas que pensar. me gustas tu tanto como tus historias.
hasta cuando tengamos canas
nunca notaras mis canas, me las tinturare.... entonces será un imposible....
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