martes, 16 de marzo de 2010

"LA GABI"

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Cincuenta minutos tardaba la Gabriela en llegar a su escuela, todos los días la misma rutina, sin importar el clima ni mucho menos la compañía. A sus cortos once años de edad, bien reconocía el camino, aveces tardaba un poco más por la lluvia y el barro, sus pies no conocían el cemento.


Ella vivía en el campo, al interior de Santa Cruz, su familia era extraña, esta mal constituída, en su casa solo habían hombres, tres adultos y cuatro niños. Entre los adultos estaba su padre, Javier se llamaba, el era un hombre bueno, trabajador pero analfabeto. Los otros eran tíos, que a pesar de su avanzada edad, seguían trabajando trece horas diarias como arrieros.


Gabriela cada mañana se esmeraba en llegar temprano a la escuela, no era precisamente interés en aprender lo que la motivaba, sino que huir de los abusos y maltratos constantes de sus primos; ella era introvertida, siempre andaba sola y mal vestida, aveces su padre la acompañaba, y solo ahí se sentía protegida. Cada noche intentaba arrancar, pero siempre uno de esos niños la imposibilitaba, la amarraba a la cama y luego le pegaba, todo en silencio para que nadie escuchara el macabro flagelo.


El mayor de estos descriteriados tenía solo catorce años, pero la muerte de su madre habia destruido por completo sus criterios, sentían rechazo por la Gabriela, ella sin culpa alguna, sin entender nada, se mantenía rendida y sumisa ante ellos. Cada vez que la miraban se empapaban de odio, pensaban que por culpa de ella había muerto su madre.


Cinco años atrás la Gabriela comenzaba su caminata hacia la escuela, esa vez la acompañaba la mama de los niños; el cielo estaba oscuro, el barro generoso y la lluvia violenta... iban tomadas de la mano, temerosas y mojadas, ya casi a mitad de camino los pies se demacraban,un fuerte viento detenía sus pasos, todo se torno imposible, ambas desesperadas veían como sus manos se alejaban, la Gabriela grito y su tía cayó al piso, se golpeo la cabeza, comenzó a sangrar excesivamente y el viento no paraba, la Gabi mas gritaba, pero ella ya no la escuchaba.


Desde ese tragico día esta niña de en ese entoces seis añitos,ha sido victima constante de maltrato, desafortunadamente en algunos lugares rurales esta historia es aprobada... Pobre Gabrielita....

lunes, 16 de noviembre de 2009

ABATIDA

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En el salón escuchamos muchas historias, de todo tipo, pero quiero compartir una en particular, no revelaré el nombre de la clienta, pero sí publicare su edad...


Cuarenta y tres años, casada hace mas de veinte, tuvo un matrimonio parejo, sin mayores fisuras, hasta que nació su tercera hija, y fue ahí donde comenzó todo, una depresión endógena se transformó en una de post parto.


Actualmente esta mujer esta muy desolada, su presencia en en el salón nos cautivó por completo; un fuerte olor a alcohol, un rostro rasgado de amargura, heridas en sus piernas de tantas caídas, sus ojitos desorientados, su nariz tal cual al color del vino tinto, lagañas en sus lagrimales, sus pechos muy caídos, su cuerpo entero desmantelado. Personalmente sentí ganas de abrazarla, de limpiarla, servirle un cafecito cargado y por supuesto escucharla...


Cerca mío está un angelito, (en realidad hay muchos) y fue este quién la atendió, realizó un trabajo arduo, fue también su oyente, su terapeuta y su amiga del alma, yo solo observaba de lejos con mis ojitos empapados de tristeza, me sentí impotente, pero se bien que este angelito estaba haciendo una gran obra en la cual yo no estaba en el elenco.


Su hablar era confuso, las copas que tomó embriagaron su lengua; a ratos mis ojos se nublablan con el abundante humo de los casi 20 cigarros que consumió, ella decía que por favor se la lleve la muerte, que ya no tenia fuerza para seguir adelante, que la verguenza que sentía al mirar a su familia la destruía por dentro, que se sabia fea, maltratada, amargada...Entonces la estilista tomaba fuerte su mano y le sonreía con esperanza, ponía y ponía papeles con decolorante para iluminar aun mas su cabello, con el fin de transmitirle luz a su dormida aura.


Entre llantos, mil puchos, aguitas de yerbas, secadores y cepillos, al fin conocí sus dientes, y vi estimulado sus surcos nazogenianos, su sonrisa era simple, pero su voz grave y exitada me conmovieron profundamente. Ya peinada y aún sin maquillaje, levantó su cabeza y se miro de reojo frente a un gran espejo, quedo tan desconcertada que mejor fijo muy bien su vista a si misma, y un fuerte grito de alegría retumbó por toda cuidad, y el suelo del salón de inundó de lágrimas.... Por unos minutos olvidó su historia, sus fracasos y sus penas, solo gritaba de felicidad, estaba hiperventilada, saltaba, nos abrazaba, nos agradecía nos besaba...y ahí me sonríe con ella, la mire con ternura, queriendo decirle :"sonría siempre que es preciosa....."

miércoles, 1 de julio de 2009

ENTRE REJAS

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Limitados todo el tiempo, impregnados de encierro, pasiones reprimidas, ira, angustia, soledad… así eran los interminables días del loco Juan y la Mía, los dos privados de libertad hace ya más de dos años. Se conocieron en la calle, fue amor a primera vista.

Su primer encuentro fue mágico, se encantaban, se desearon al segundo 20 de conocerse, tuvieron sexo, como dice la Mía, “hicieron el amor”. Luego de un tiempo ella noto cambios en su cuerpo, su pancita comenzó a crecer y crecer, ese apasionado encuentro quedo marcado por un bebe. Ellos estaban felices, decían que se amaban, se fueron a vivir juntos a la casa del Juan, se casaron al mes del nacimiento de su hijo, todos decían que estaban locos, pero a ellos solo les importaba vivir a su manera este amor tan intenso…

El loco Juan era ladrón, era de esos hombres que no conocía otra manera de hacer plata, el iba a todas, se dograba y salía a “trabajar”, sin importar el daño causado a sus victimas, sin medir consecuencias, lo hacia sin respeto, aunque siempre antes de hacerlo, le pedía a Dios que lo bendiga y que lo llevara sanito de vuelta a su casa…A la Mía no le importaba que lo hiciera, ella también robaba, así que se alentaban cada mañana para salir a “buscar plata”.

A trece días del parto ella cae detenida por homicidio, la condenaron a cinco años de encierro en la cárcel femenina de San Joaquín, mato a su vecina por creer que pasó una noche con el Juan.

Increíblemente, para ellos esto no fue un tragedia, estaban tan embobados con su amor, que solo lamentaron su separación; Seis semanas después, se vieron aun mas dispersos, ya que al loco Juan lo detienen por la misma causa, y es condenado a cinco años en la Penitenciaria de Santiago. Fue ahí cuando se les vino el mundo abajo, se volvieron agresivos, rebeldes, estaban descontrolados, ambas conductas eran castigadas continuamente por gendarmería, y no les importa cumplir castigos, solo querían verse, tocarse, besarse, mirarse cara a cara para poder entregarse el arsenal de cartas, escritas en hojas de cuadernos baratos, con sus audaces declaraciones de amor. Limitados todo el tiempo, impregnados de encierro, pasiones reprimidas, ira, angustia, soledad… así eran los interminables días del loco Juan y la Mía, los dos privados de libertad hace ya más de cuatro años. Se conocieron en la calle, fue amor a primera vista.

La Mía estaba presa con su hijo, lo cuidaba solo a ratos, sus compañeras se enojaban, hasta le pegaban para hacerla entender que no podía seguir descuidando a su bebe por la impotencia que sentía verse “entre rejas”, y no reaccionaba, siempre lloraba a gritos, se ponía como loca, las demás agarraban al bebe, lo abrazaban fuerte, para que no sintiera el rechazo de su mama y no faltaba quien enfrentara a la Mía con violencia, a veces eran mas de una, y tampoco le importaba…Sus brazos estaban irritados, a diario le sangraban, , sus heridas y cicatrices adornaban casi por completo su piel, incluso en las ropas de su hijo habían de estas huellas rojas, claramente la vida sin su Juan para ella no era vida.
No se como pero llego el día en que la Mía salio en libertad, es increíble, estaba viva! Ella anhelaba con ansias ver la calle, y asistir por primera vez a “la visita” del loco Juan, creía que al verlo su angustia mermaría y que al besarlo su piel se estremecería hasta borrar cada cicatriz de sus deteriorados ante brazos, según ella, solo ahí volvería a sonreír.

El primer miércoles en libertad, deja a su bebe con una amiga, y se alista para el reencuentro, llega a la penitenciaria, con los ojos brillantes, prolijamente vestida, oliendo a colonia frutal, y con sus labios humectados de color rosado, pasa largas horas esperando, y aun así se mantenía integra su imagen, cuando logra entrar al patio de visitas, mira desesperadamente en circulo, pasan varios minutos y nada, no había rastro su amado Juan, divisa una pelea, los gendarmes se imponían y los reos los enfrentaban, las familias corrían casi sin destino, los niños lloraban, las abuelas gritaban, los balines sonaban y justo cuando entra en pánico, mira hacia atrás y ve a su marido tirado en piso con un oxidado estoque atravesando su pecho, corre lo mas rápido que puede, llorando a gritos y totalmente desfigurada lo mira fijo, y el patio tiembla con su desgarrador Nooooo…! Se tira encima del cuerpo, arranca con furia el arma incrustada en el pecho del Juan y la invierte contra su pecho, a los pocos segundos la Mía también cae al piso, alcanza a estirar su mano y rozando la piel ensangrentada de su amor, se queda estática mirando en blanco…

sábado, 14 de marzo de 2009

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“MI REGALITO”


Cuando volví estaba todo muy distinto, mis amigos muy disueltos, muchos se encontraban con nuevas vidas, mientras el resto seguía caminado en círculo. Para mi fue mas fácil el reencuentro, ya que volví siendo madre, y mi tiempo se vio disminuido para compartir con ellos, mis minutos, desde hace mas de dos años, están casi todos predispuestos a mi rol de mamá, he dedicado mis días a hacer feliz a mi regalito, mi Valentina… Mis amigos más cercanos me han acompañado como pueden, pero ahí están, compartiendo entre mamaderas y pañales mi nueva vida (se los agradezco infinitamente…) mientras tanto los mas lejanos son mayoría.


Cuatro años fuera, y mi maternidad, han transformado mi vida, soy una mujer privilegiada, gozo de momentos llenos de amor, y es aquí en donde quiero involucrar a mi familia, mis padres por sobre todo, son ellos los responsables de mantener mi cabeza estable y también lo son de un porcentaje importante de mi permanente sonrisa. Mis sobrinos llenan mi alma, mis hermanos abrigan mis espaldas, y mi hija satisface de amor mi corazón. Todos ellos han logrado que mi regreso a Chile sea placentero, este tiempo lo he dedicado por completo a cubrir mis responsabilidades, y no me estreso demasiado también gracias a ellos, mis pocas horas de sueño son tan solo para no perderme minutos durmiendo, creo que me tomo la vida muy en serio, dormí muchos años, perdí mil horas de abrazarlos, no me haría feliz volver a lo mismo, menos ahora que puedo besar y tocar a mi sangre, por fin puedo hacerlo, lo necesitaba.


Cada día desarrollo mas mis aptitudes, y eso lo quiero festejar, no como antes, cuando llenábamos mesas inmensas de cerveza y había mucho ruido, humo y risas muy alcoholizadas, luego discusiones que terminaban casi siempre en violencia. Así no, esta vez me quiero disfrazar de cámara de fotos, y capturar las imágenes de quienes están ahora conmigo, mis queridos amigos(a) y familiares, y guardar sus fotografías en mi (cada vez más grande) baúl.


Ahora me es mas fácil salir de casa y abrazar al saludar a alguien, disfruto de mis conocidos, incluso de aquellos que eran enemigos, y solo por que son caras que recuerdo, caras que algún día conocí ¡que lindo que ha sido volver…! ¿tanto lo necesitaba? ¿tan mal estaba allá? La respuestas las conozco, pero no las expondré aquí. Es invaluable el “sentido de pertenencia” no solo de objetos, sino, que de lugar, y si que lo es, quisiera pagar mensualmente a alguien por tanta felicidad, tranquilidad, amor, compañía, paz… pero tampoco el dinero saldaría la cuenta, es por esto que obro cada acción con amor, espero así poder devolverle a la vida tanta felicidad.


Aún mi vida social se ve limitada, pero poco a poco con menos restricciones, y me enorgullece profundamente mirar mi vida hacia atrás y ver lo que he logrado, por supuesto mi victoria se ve reflejada en la carita de “mi Vale” espero lograr mirar en mil años más su carita y escribir una nueva nota diciendo: “lo logré…….mi hija es feliz…”


Gracias a todos por estar conmigo a pesar de mi involuntaria ingratitud, sólo me queda afirmar que correré por la pista con más iluminada, abriré bien mis ojitos y contare hasta cien, para tratar de ser cada día una mejor mujer .


(“… Me parece que esta nota será un paréntesis en mi blog…pero sentí que tenía que publicarla…”)

miércoles, 18 de febrero de 2009

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EL PLACER DE LA BELLEZA


Hace unos años conocí un travesti que nunca he podido sacar de mi cabeza, no fue precisamente su audaz maquillaje o su vestimenta chic lo que me cautivó, sino, sus profundos ojitos de tristeza. No recuerdo su nombre ni su edad, pero bien guardo la imagen de su lastimado rostro en mi "baúl de los recuerdos". El era un joven carenciado hasta de simpatía, era pobre, trabajaba día completo al cuidado de una anciana que casi ni respiraba, se ocupaba también de la limpieza de la casa, y de mantener viva los decadentes días de la anciana.

Este hombre, por las noches, vendía su cuerpo en las calles inundadas de peligros, y aunque no lo gozaba lo hacía responsablemente cada noche, creo que también por esto nunca lo vi sonreír, ni caminar erguidamente.

Tras casi un centímetro de base (mal aplicada por cierto), escondía una vida cubierta de lágrimas, pero relucía una mirada triste, su maquillaje no lo ocultaba… fue eso lo que me ha hecho recordarlo hasta hoy; el era casi una mujer, muy afeminado, su labial color fucsia, su cabello maltratado, mal teñido y sucio. Sus uñas también eran deshaciadas, ya casi sin esmalte, su ropa roñosa, desteñida y arrugada, la verdad es que todo en el era desprolijo.

El llamó inmensamente mi atención, muchas veces quise acercarme, conocerlo y ayudarlo, pero nunca encontré un momento pare hacerlo, quizás yo no tenia lugar en su vida, ni él en la mía, por esto me queda un sabor amargo ante su recuerdo, creo que es por que no me di siquiera unos minutos para intentar hablarle, ahora, como consuelo me queda justificarme con algo como “¿con que excusa le habría hablado, si él ni siquiera miraba? En fin, ya han pasado casi ocho años y trabajo embelleciendo gente, reparando imperfecciones, hasta provocar placer ante el reflejo del espejo, logrando explotar la femeneidad y la sensualidad.

Hoy pienso en el y me siento impotente al no haber interferido para el bien de su belleza y autoestima, justo en esta etapa de mi vida cuando me encuentro con las herramientas para haber logrado sacarle mas de una sonrisa, haberlo mirado fijamente a sus ojitos y sentir en el la satisfacción de saberse al fin una linda mujer. Me hubiera gustado haber contribuido en su lucha por ser una mujer bella y atractiva ante los ojos de los hombres, y luego poder elogiar su belleza, retocar su maquillaje mientras escucho su voz cada vez menos grave decir “ me siento una diva….” Tal vez así habría conocido el amor…”

Cada producción o arreglo estético, nos provoca (a las mujeres en particular) un inmenso placer, creo que por esto el quiso ser mujer y aunque mal y sin técnica siempre se maquillo, relleno insaciablemente sus viejos sostenes con algodón, con el único objetivo de alcanzar a rozar “el placer de la belleza”.

lunes, 9 de febrero de 2009

EN EL DESIERTO

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EN EL DESIERTO



Después de un prolongado tiempo las relaciones de parejas se vuelven cada vez más rutinarias, esto ya parece una frase cliché, o un tema sin necesidad de debate. Para las mujeres esto tiene un sentido común, basado en nuestras propias experiencias, creemos que el factor más influyente en la decadencia de las relaciones con los hombres es la falta o mal uso del sexo, aunque a veces también reclamamos mas consideración en decisiones menos importantes como la compra de una herramienta o incluso una salida “solo ellos”, ¿será que no podemos con eso, o tal vez queremos que la cosa sea desigual en favor a nosotras?, todo se podría resolver si durmiéramos hondamente juntos, y soñáramos una misma historia en la que fuéramos los dos únicos protagonistas, y ahí jugáramos al reencuentro, al cariño, y al deseo.

Tal vez no queremos amar a los hombres, solo utilizarlos, así como las heroicas campañas de las prostitutas los años 1900 en el norte de Chile, en el tiempo de las oficinas y salitreras, cuando los calicheros se bañaban de la soledad infinita del desierto, y visitaban a mujeres de rostro cansado, desmelenadas, con aliento a alcohol y tabaco, que mofándose de ellos desvergonzadamente solo se pavoneaban frente a los pampinos cada quincena y fin de mes; ellos ineptos con sus dientes y mostachos manchados de nicotina, recorriendo a pie largos metros de planicies salitreras, después de jornadas fragorosas, buscaban satisfacer sus carnales deseos. Ya en el lugar se encuentran entre botellas vacías, ceniceros llenos de colillas, y el aire envuelto en polvo, consiguen una mujer y comienza la acción. Poco a poco revientan sus labios con apasionados y desviados besos, explotan sus manos acariciándose, y después de unos minutos los obreros salen victoriosos con su trofeo bajo sus pantalones. Así era siempre, los pampinos satisfechos, contentos, desbancados, creyéndose ganadores y ellas un tanto sucias, listas para seguir trabajando. Don Agustín era uno de estos hombres, soltero de 52 años, un calichero que de tanto recurrir a las prostitutas más baratas del norte, terminó ciegamente enamorado de la mujer más codiciada de la “casona pampina”, una mujer de gran experiencia conocida por todos como “la lucia” que por mas de 20 años compartió salvajes minutos en alguna habitación de la casona.
Ella sentía muy poco cariño por el, le interesaba solamente su dinero, nunca correspondió al amor de don Agustín, y aunque el lo sabía, cada semana volvía por ella con la triste ilusión de al fin ser amado. Ignorante no solo por sus sentimientos, se privaba incluso de los cigarrillos para ahorrar unos pesos con tal de verla y pasar unos pocos minutos junto a ella, pero esto tan solo servía para continuar la practica del cliente comprando su mercancía, mientras para ella no eran mas que ajetreos hediondos impregnados de agua ardiente como parte de su sucio trabajo. Y así pensaba con cada vez menos calentura “la lucía”, “ya no tengo corazón, ya no me enamoré a ésta altura de mi vida….”

A pesar de que ya han pasado mas de una centena de años, y entonces solo el sexo protagonizaba estos encuentros, llamados ingenuamente por algunos calicheros, “relaciones”, el desierto sudaba rutina, así como ahora cuando las mujeres seguimos entregando por conveniencia, algunas por plata, otras por estabilidad emocional, o muchas de nosotras por que no conocemos otra manera de amar , algo así como "amamos con la inocente ilusión de ser inmensamente amadas..." Con tal de no perder a nuestros hombres, nos auxiliamos con amigas y seguimos viviendo en la rutina.

¿Dejaremos de ser tan domésticas algún día? Quiero pensar positivo y que caminaremos en maza al velatorio de nuestro triste y vacío pasado, y seguiremos hacia el futuro sin nuestros ceños fruncidos con nuestros corazones satisfechos de amor.